CARGA ENERGÉTICA Y SAHUMERIO

Traducción de Teresa – teresa_0001@hotmail.com

Nunca más había ocurrido una de aquellas “cosas extrañas” que me motivaron a crear el Saindo da Matrix (sí, antes incluso de tener ese nombre era simplemente un registro de extrañezas). Pero he aquí que surge este fin de semana un caso que solamente no fue más interesante porque la víctima fui yo.

Una “carga negativa” es una especie de ataque energético que se sufre proveniente de otra persona o de un ambiente “cargado”. Esto no quiere decir que esa persona sea malvada o que haya querido atacar (cuando hay intención se llama “mal de ojo” o “envidia”), sino que esa persona está energéticamente desestabilizada hasta el punto de funcionar como un agujero negro, sorbiendo y desestabilizando la energía a su alrededor. Para ello ni siquiera hace falta contacto físico, una llamada telefónica puede ser suficiente para traspasar la “carga”, pues basta una interacción mental (facultada por la afinidad) con la persona.

Ocurre que yo agarré una carga de esas, que afectó tanto a mi estado mental como físico, en una parte de mi cuerpo que normalmente ya es más frágil. El viernes, literalmente, no fui capaz de dormir, con agitación mental, falta de aire y dolores que, para mí (y para la medicina) tenían todo que ver con un cuadro físico. Tanto, que por la mañana fui a parar al hospital, donde la médica me recetó dos medicamentos (uno de ellos ya lo venía tomando sin que me sirviese de nada). Pasé el sábado medicándome y descansando, y me parecía que ya estaba bien; pero a la hora de dormir todo ocurrió nuevamente. Desde las 23:30 hasta las 2 de la mañana estuve acostado pero sin dormir, con todos los síntomas de antes, solo reposando el cuerpo (pero no la mente), hasta que me dio la ventolera (o la desesperación) de empezar a investigarme energéticamente (vale, ¡ya estaba tardando mucho en hacerlo!) y advertí un “vacío” en un punto específico del cuerpo (también afectado físicamente). No había dolor, malestar, nada. Entonces eché mano de un incienso de almácigo (un incienso gigante, bastante más grueso que el incienso normal, que produce un rollo de humo bastante adecuado para el sahumerio) y empecé a “limpiarme”. Como yo ya había visto a espíritus limpiando gente (con vela, ramas de ruda, incensario) imité el procedimiento, que ahora comparto con vosotros:

Empieza sahumando la planta de los pies, y ve subiendo por la lateral de las piernas. Siempre mentalizando tu curación de forma FIRME Y CLARA, como una ORDEN. Ten en mente que todas las energías ruines se irán, y si quieres emplear un mantra, del tipo “¡Más grande que Dios, nadie!” también es bueno. Pásalo por debajo de los brazos, por encima, por la espalda, por delante; imagina que el incienso es como una pala, retirando las impurezas del cuerpo. Cuando llegues a la cabeza haz un movimiento en espiral en torno a ella y también por encima de ella. Imagina que la energía “pesada” se está disipando con esos movimientos (tal como el azúcar se disuelve en el vaso de agua al remover con la cuchara). La imaginación es esencial para ese tipo de trabajos. Párate más en la zona afectada (si la hay). En mi caso hice movimientos espirales en la parte afectada, como para hacer que el chakra “se pusiese en marcha al empujarlo”.

Defumação

Aproveché el almácigo y esparcí el sahumerio por toda mi casa. Lo hice desde dentro (de los cuartos) hacia fuera (la sala). Sahumé mi cama, y todos los rincones de todas las habitaciones (especialmente detrás de las puertas). Si lo deseas, haz un símbolo de poder (puede ser una cruz, puede ser otra cosa con la que conectes) en las puertas con el sahumerio, como si fuese un sello de protección.

Después de eso tuve la intuición de tirar las sobras del almácigo en un lugar con arena o maleza. Afortunadamente solo tuve que arrojarla por la ventana, en un terreno descampado y sin posibilidad de causar incendio. Después de hacerlo, mi intuición me habló de tomar un baño y cambiar todas las ropas que yo tenía puestas. A continuación me acosté para dormir, cerré los ojos y… por primera vez en 24 horas dormí como un ángel, sin ninguno de los síntomas que hacía menos de media hora me afligían.

¿Explicación física para eso? No la tengo. La explicación espiritual es fácil, tuvo que ver con el sahumerio. Pero hay también una posible explicación psicológica, que tiene que ver con la MAGIA. Dios sabe que yo deseaba mucho poder dormir, desde ayer, pero ni mi cuerpo ni mi mente obedecían. Solo a través de la MAGIA (una forma de interacción del mundo físico con el espiritual accedí a una instancia superior de mi mente y, a través de un RITO (ritual del sahumerio) puse ORDEN en la “casa”.

El caso es que los efectos físicos todavía perduran, en menor intensidad, hasta hoy; lo cual significa que no todo es espiritual, no todo es físico, y que es preciso estar atento a los dos.

Fuente: STUM World

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