FUERA DE LA CARIDAD Y DE LA EDUCACIÓN…

Traducción de Teresa – teresa_0001@hotmail.com

Con la cercanía de las elecciones, empieza a haber un debate en que política y religión serán puestas en el mismo saco. Por una parte, hay candidatos interesados en eso mismo, que se sirven de títulos religiosos y de la sombra de su institución para ganar votos (y poder). Hay otros que hasta hace poco eran ateos y ahora andan visitando Templos. Y hay otros que prefieren dejar religión y política separadas.

¿Cómo un texto espiritualista puede tratar este espinoso asunto sin entrar en la esfera política?

Pues bien, encontré la solución mientras leía sobre Allan Kardec y la persecución que sufrió el Espiritismo en Europa (especialmente en Francia). Kardec fue atacado sin cesar por periodistas, curas, científicos y escépticos que, en una época en que Francia aspiraba cada vez más a liberarse de la Nobleza y del Clero (La instauración de la “Tercera República” y el fin de la Monarquía vendrían dos años después de su muerte, en 1871), no veían con buenos ojos la instauración de una nueva religión. Como no podían atacar a los espíritas por sus obras (no había diezmo, Kardec era muy reticente a aceptar donaciones, las enseñanzas tenían por objetivo la caridad y el bien) atacaban a los embusteros que hacían espectáculos de magia como si fuesen comunicaciones o efectos de espíritus, obviamente a cambio de dinero o “donaciones”. Y, aunque Kardec también había condenado esa clase de cosas en reiteradas ocasiones, siempre la prensa asociaba tales charlatanes con el espiritismo. Una mentira repetida tantas veces acaba por convertirse en verdad. Y con el paso de las décadas el Espiritismo ha acabado por quedar asociado a esa práctica, pasándose por alto así toda la parte moral y filosófica de esa doctrina.

“Un demonio que procurase destruir el reino del vicio para establecer el de la virtud sería un extraño demonio, porque se destruiría a sí propio.”

Denis-Luc Frayssinous

En nuestro “mundo iluminista” de hoy ocurre lo mismo. Hay personas que son descalificadas únicamente por decirse religiosas. No por algún fallo de carácter personal, sino por la mala fama proyectada por personas sin escrúpulos que se sirven de la religión para manipular, robar y extorsionar, y eso es así desde que el mundo es mundo. La ignorancia de muchos adeptos tampoco ayuda. Pero es preciso juzgar a las personas por lo que son individualmente, y no por un rótulo. Se lucha mucho contra el prejuicio respecto del homosexual, pero cuando va contra un religioso parece que está liberado. Y no porque haya líderes religiosos que alimentan el prejuicio debemos retribuir en la misma moneda.

“Ojo por ojo, y el mundo acabará ciego.”

Mahatma Gandhi

No se puede, no obstante, dar palmaditas en la espalda a quienes corrompen las religiones y juegan con la fe de las personas. No es de hoy el estar asistiendo a la decadencia de las religiones. En 1861 Kardec recibió la siguiente comunicación del escritor católico François Fénelon:

“La corrupción en el seno de las religiones es el síntoma de su decadencia, como lo es de la decadencia de los pueblos y de los regímenes políticos, porque es el indicio de la falta de una fe verdadera; los hombres corrompidos arrastran a la Humanidad hacia un despeñadero funesto, de donde ella no puede salir sino por una crisis violenta. Lo mismo ocurre con las religiones que sustituyen el culto de la Divinidad por el culto al dinero y a los honores, y que se muestran más ávidas de los bienes materiales de la Tierra que de los bienes espirituales del Cielo.”

François Fénelon

Cabe perfectamente como descripción de la práctica de ciertas denominaciones religiosas. pero ¿pueden todos sus integrantes ser rotulados como materialistas que trapichean con Dios?

El libro Kardec, de Marcel Souto Maior, nos muestra que en mayo de 1868 Kardec recibió la comunicación de un visitante con sotana: el cura de la ciudad argelina de Sétif, Bizet, muerto un mes antes:

El recién llegado estaba dispuesto a dar su testimonio del más allá por manos de uno de los médiums presentes. Al frente de su parroquia, Bizet siempre había evitado atacar al Espiritismo, incluso bajo las órdenes del obispo de Argel, monseñor Pavie, que definía esa doctrina como “esta nueva vergüenza de Argelia”. En lugar de combatir las ideas y los valores difundidos por Kardec, y adoptados también por muchos de sus fieles, Bizet se dedicaba, en sus horas libres, a distribuir alimentos y mantas a las víctimas del hambre y del frío en su región.
Kardec fue directamente al grano:
– ¿Eras espírita en vida?
– Si entendéis por esta palabra aceptar todas las creencias que vuestra doctrina preconiza, no.
Pero el cura Bizet se negaba a alimentar la intolerancia y encaraba con pragmatismo la nueva religión:
– Es preferible tener una creencia que lleva a la caridad y a la práctica del bien que no tenerla en absoluto.

Marcel Souto Maior; Kardec

Yo diría más: aquel que no tiene creencia alguna y practica la caridad y el bien, es todavía mejor, porque nada espera, ni en vida, ni en muerte. Por eso siento gran respeto y admiración hacia aquellos que, sin creencia alguna, logran mantenerse sanos en este mundo loco, con base en la educación, el respeto al prójimo y una firmeza moral interna. No deberíamos ensalzar religiones. No deberíamos ensalzar creencias o el nombre de tal y tal divinidad. Debíamos, sí, ensalzar el CARÁCTER, la bondad, la corrección de actitudes, independiente de donde provenga. ¿No fue esa la lección que Jesús y sus 12 apóstoles controvertidos nos dejaron? ¿No fue eso lo que Pablo sintetizó tan bien?

Fuente: STUM World

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