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Traducción de Teresa – teresa_0001@hotmail.com

¿Cómo puedo no criticar a la Iglesia Católica? ¡Es imposible! Si yo fuese Espírita, tendría por espejo a Chico Xavier que, como buen Avatar ‘mineiro’, no creó confusión ni siquiera con la dictadura militar, siempre procurando conciliar y esperar que los malos tiempos se alejasen, tal como en una tempestad. Al fin y al cabo, él representaba ya no sólo a “Chico”, sino además a toda la Doctrina Espírita en un país de dimensiones continentales. Sin embargo, yo nada represento más allá del “Saindo da Matrix” que, como su nombre sugiere, predica la liberación de cadenas, ya sean éstas mediáticas, científicas, filosóficas o espirituales. Lo cual no significa abominar de las cadenas de nuestras vidas (podemos usarlas en una bicicleta, por ejemplo, para AYUDARNOS, y no para que nos estorben).

Por eso me indigno, cuando el mayor representante espiritual de occidente va a público para decir “Cristo constituyó sobre la tierra una única Iglesia” y que – por casualidad – es precisamente la Iglesia Católica Apostólica Romana (ICAR), ¡la única en que Cristo está viviendo! ¡Dentro de poco llegarán a exigir Copyright por el uso del nombre de Jesús!!! El Papa ya había enseñado la oreja insinuando que la ICAR era el mejor camino hacia Dios, pero que las otras Iglesias estaban “en una situación gravemente deficitaria”, según la Declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe “Dominus Iesus”, de 2000. Ahora va más allá y espeta: ¡Cristo está solamente en la Iglesia Católica!

El Vaticano define a la Iglesia Católica como la única religión de Cristo

Por Valquiria Rey, de la BBC, Roma

El Vaticano ha publicado este martes un documento afirmando que la Iglesia Católica es, siempre ha sido y será la única iglesia de Cristo.

Bajo el título “Respuestas a cuestiones relativas a algunos aspectos de la doctrina sobre la Iglesia”, el texto de la Santa Sede procura esclarecer lo que considera como “interpretaciones desviadas y en discontinuidad con la doctrina católica tradicional acerca de la naturaleza de la iglesia”, que han surgido tras la publicación del documento “Lumen Gentium” (La luz de las naciones), del Concilio Vaticano II (1965-1965), diciendo que la única iglesia de Cristo “subsiste” en la Iglesia Católica.

“Cristo constituyó sobre la Tierra una única Iglesia y la instituyó como grupo visible y comunidad espiritual, que desde su origen y en el curso de la Historia siempre existe y existirá”, dice el texto. “Esa Iglesia, como sociedad constituida y organizada en este mundo, subsiste en la Iglesia Católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los obispos en comunión con él.”

La nueva publicación firmada por la Congregación para la Doctrina de la Fe, responsable por promover y tutelar la doctrina de la fe y la moral en el mundo católico, dice que “con la palabra ‘subsistir’ el Concilio quería expresar la singularidad y no la multiplicidad de la Iglesia de Cristo: la Iglesia existe como único sujeto en la realidad histórica”.

“Contrariamente a tantas interpretaciones sin fundamento, no significa que la Iglesia Católica abandone la convicción de ser la única verdadera Iglesia de Cristo, sino que simplemente significa una mayor apertura a la particular exigencia del ecumenismo de reconocer el carácter y dimensión realmente eclesiales de las comunidades cristianas que no están en plena comunión con la Iglesia Católica”, dice el documento.

Leonardo Boff

El tema ya ha sido desmentido en innumerables ocasiones por los papas que han comandado el Vaticano antes de Benedicto XVI. Entre ellas, en 1973, con la declaración “Mysterium Ecclesiae” de Pablo VI y, en 2000, con la “Dominus Iesus”, aprobada por Juan Pablo II.

En el texto publicado el martes pasado por el Vaticano se recuerda también la notificación de 1985 de la Congregación para la Doctrina de la Fe acerca de los escritos del teólogo Leonardo Boff, para quien la única Iglesia de Cristo “puede también subsistir en otras iglesias cristianas.”

En aquella ocasión, la Congregación sancionó al brasileño por lo que consideró una equivocación y dijo que el Concilio adoptó la palabra “subsiste”, precisamente para esclarecer que existe una sola “subsistencia” de la verdadera Iglesia.

Críticas y malestar

Otras consideraciones importantes del documento habrán de generar nuevas protestas de las otras iglesias cristianas, como ha ocurrido con anterioridad, principalmente la afirmación de que tan sólo la Iglesia Católica dispone de todos los medios de salvación, y de que, fuera de ella, existen apenas “comunidades eclesiales”.

“Aunque estas claras afirmaciones hayan creado malestar en las comunidades interesadas y también en el campo católico, no se ve, por otra parte, cómo se podría atribuir a esas comunidades el título de Iglesia, toda vez que no aceptan el concepto teológico de Iglesia en el sentido católico y les faltan elementos considerados eclesiales por la Iglesia Católica”, dice el texto.

Según el vaticanista Andrea Tornielli, el objetivo de la nueva declaración es combatir lo que el papa Benedicto XVI considera “relativismo eclesiológico”, según el cual todas las iglesias que dicen formar parte del cristianismo tienen el mismo nivel de verdad o, que cada una de ellas no tiene más que una parte de esa verdad.

La divulgación del documento tiene lugar tres días después de que el papa Benedicto XVI haya firmado un decreto que da más libertad a los sacerdotes para que celebren misas en latín, una concesión a los tradicionalistas.

En una carta a los obispos de todo el mundo, el sábado último, el pontífice rechazó las críticas de que su actitud podría dividir a los católicos.

No obstante el documento ha generado malestar y, según especialistas, podrá amenazar también el diálogo entre cristianos y judíos.


O sea, la Iglesia Católica quiere la exclusividad de la palabra “Iglesia”. Según el FAQ del Vaticano, “Porque, según la doctrina católica, tales comunidades (las Iglesias no católicas) no tienen la sucesión apostólica en el sacramento del Orden y, por ello, están privadas de un elemento esencial constitutivo de la Iglesia. Dichas comunidades eclesiales que, sobre todo por la falta del sacerdocio sacramental, no conservan la genuina e íntegra sustancia del Misterio eucarístico, no pueden, según la doctrina católica, llamarse ‘Iglesias’ en sentido propio.”

Se podría argumentar: pero eso es tan sólo una orientación para los católicos. La única modificación es que ellos, y solamente ellos, ya no se referirán a las comunidades no católicas como “Iglesias”. ¿No es interesante notar que, en toda la historia, la intolerancia que lleva a guerras y muertes comienza con cierta “distinción”? La idea de que “Los judíos son gusanos que deben ser exterminados” comenzó en un pequeño partido político sin representatividad. Dejad que ellos crean lo que quieran – y, lo más importante, que propaguen su visión distorsionada y peligrosa del mundo a los cuatro vientos -, pues son unos lunáticos. Todos nosotros sabemos lo que ocurrió.

¡Tenemos que REPUDIAR esas ideas ya desde su nacimiento! ¡Tenemos que enojarnos con tanto separatismo, exclusividad, CONTROL sobre ideas, ESPECIALMENTE en el campo de la espiritualidad!

¡El Papa está senil! ¡Sólo puede ser eso! Él y todos los Obispos, puesto que REAFIRMAR con énfasis la mentira de que Jesús constituyó una Iglesia con una línea sucesoria que va a culminar en la ICAR, en pleno siglo XXI, ¡es una INSANIA! No hay nada en la Biblia que sostenga esa idea, a no ser los enigmáticos versículos:

Habiendo Jesús llegado a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?
Ellos respondieron: Unos dicen que Juan, el Bautista; otros que Elías; otros que Jeremías o alguno de los profetas.
Pero vosotros, les preguntó Jesús, ¿quién decís que soy yo?
Simón Pedro le respondió: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.
Respondió Jesús y le dijo: Bienaventurado eres, Simón hijo de Jonás, porque no te lo ha revelado la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Por tanto, también yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella; te daré las llaves del reino de los cielos; y cualquier cosa que ates en la tierra, será atada en los cielos; y cualquier cosa que desates en la tierra será desatada en los cielos.

Mateo 16:13-19

Hay aquí un juego de palabras solamente accesible a estudiosos (lo cual debería ser el caso del Papa y del colegiado católico). Todo comienza en Juan 1:42, cuando Jesús, fijando la mirada, dijo: “Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas”. Ahora bien, Cefas (o Kepha), en arameo, quiere decir piedra. Pero como el evangelio fue escrito en griego, MUCHO tiempo después de la muerte de Jesús, el nombre que quedó escrito fue Petros (Pedro), que obviamente significa piedra, roca, en griego. Y ha sido ese apodo el usado en la Biblia en la mayoría de los versículos. El significado de “piedra” muy probablemente alude al modo de ser riguroso de Simón, que en los Evangelios Apócrifos, aparece como siendo rudo y de cabeza caliente.

Ahora bien, en el versículo de Mateo, Jesús primeramente llama a Pedro por su nombre verdadero (Simón) y después le dice, para que quede bien clara la comparación: “Tú eres piedra, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia”. La palabra Iglesia, en el original griego, es ekklesia, que significa literalmente “convocación”. Tenía entonces el sentido original de “asamblea, reunión, consejo”, y la usaban los atenienses para designar las asambleas populares.

Podemos imaginar que Jesús no se refería al modo de pensar de Pedro (riguroso, rudo, ignorante), sino en lo que llegaría él a convertirse tras la muerte de Jesús. ¿Y qué ha sido él? Tal como había previsto Jesús, él fue la base de la verdadera comunidad cristiana. No sólo reunió a los apóstoles a su alrededor (juntamente con Santiago, “el justo”, hermano de Jesús), sino que puso en práctica las enseñanzas del Cristo, ayudando a los pobres, a los desvalidos, cuidando de leprosos, “impuros” en general, y gente sin hogar. ¡Igualito que el núcleo de la Iglesia Católica de hoy!

Pero ¿por qué la Iglesia Católica se apega tanto a la noción de que Pedro fue el primer Papa (“Obispo de Roma”) del linaje que perdura hasta hoy? La respuesta es una sola: Legitimidad. Como no tienen sustentación espiritual para decirse la Iglesia del Cristo (al fin y al cabo, ¿cómo podrían serlo, con un historial tenebroso de persecución e intolerancia que la ICAR mantiene hasta los días de hoy???) necesitan de sustentación histórica, basada en obscuras interpretaciones bíblicas, para dar un soporte a toda su estructura feudal.

En la Edad Media (y en algunos parajes incluso hoy, aprovechándose de la ignorancia del pueblo), era muy fácil engañar a poblaciones enteras, pero actualmente, con la diseminación de la información, tratar de perseverar en este argumento “histórico” es darse un tiro en el pie, puesto que eso acaba por provocar un movimiento de reacción (como el mío), que saca a la superficie la verdad de las cosas para cada vez más personas. Ahora bien, la Iglesia Católica está mucho más basada en Pablo de Tarso, Mitraísmo y paganismo en general que en Pedro.

La fecha del supuesto papado de Pedro durante 25 años en Roma no coincide con las fechas bíblicas que señalan a Pedro como primer papa.

Pedro nunca fue Obispo de Roma: Si fue martirizado durante el reinado de Nerón, en torno al 67 o 68 AD, sustrayendo a esta fecha veinticinco años, retrocederemos a 42 o 43 AD.

a) Escudriñando la vida de Pedro, según la Biblia, se desenmascara esta mentira de los Romanos. El Concilio de Jerusalén (Hch 15), ocurrió en 48, o poco después, entre el primero y el segundo viaje misionero de Pablo. Aunque no lo haya presidido Pedro: la presidencia cupo a SANTIAGO (Hch 15;13,19). En 58, Pablo escribe la Epístola a los Romanos. En el último capítulo de la epístola, el apóstol mandó saludos a mucha gente en Roma, pero Pedro ni siquiera es mencionado (¿no parece extraño?). En 62, Pablo llega a Roma, y fue visitado por muchos hermanos (Hch 28:30-31), y nuevamente no se tienen noticias de Pedro.

b) Epístolas escritas en Roma: desde Roma, Pablo escribió cuatro cartas. En 62, Efesios, Colosenses y Filemón. En 63, Filipenses. Entre 67 y 68, tras el incendio de Roma, cuando estaba preso por segunda vez, 2 Timoteo. Ese tal papa no es mencionado.

Veamos las siguientes características de Pedro:

1ª) Pedro no era célibe. Tanto, que tuvo suegra curada por Cristo (Mr 1:29-31). El papa es célibe, siendo el celibato una imposición a todo el clero. En 1 Timoteo está escrito: “Pero el Espíritu expresamente dice que en los últimos tiempos apostatarán algunos de la fe, dando oídos a espíritus engañadores y doctrinas de demonios; … prohibiendo el matrimonio.”

2ª) Pedro era pobre. “Y dijo Pedro: No tengo plata ni oro…” (Hch 3:6). El papa está rodeado de riquezas.

3ª) Pedro nunca estuvo en Roma. ¿No es interesante observar que el jefe de la iglesia de Roma nunca estuvo en Roma? Los católicos echan mano de fuentes extra-bíblicas para afirmar que Pedro estuvo en Roma.

4ª) Pedro nunca consintió que nadie se arrodillase a sus pies. “Y sucedió que, entrando Pedro, salió Cornelio a recibirlo y, postrándose a sus pies, lo adoró. Pero Pedro lo levantó, diciendo: Levántate, que yo también soy un hombre” . El papa constantemente recibe ese tipo de reverencia y adoración.

5ª) Pedro no era infalible. “Y, llegando Pedro a Antioquia, le hice resistencia cara a cara, por ser digno de reprensión. Porque antes de que hubiesen llegado algunos de parte de Santiago, comía con los gentiles; pero, llegados que fueron, empezó a recatarse y separarse, por temor de aquellos circuncisos.” (Ga 2.11 y 12).

El papa es considerado infalible. La infalibilidad papal fue definida y aceptada oficialmente en 1870 en el Concilio Vaticano I. La Iglesia Católica ha tardado 1870 años en considerar al papa infalible. Es importante observar que no ha sido Dios quien lo decidió, sino que han sido hombres pecadores reunidos quienes llegaron a la conclusión de que el papa era infalible. En la Biblia está escrito: “porque todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Ro 3:23) y además está escrito que cuando decimos que no hemos pecado hacemos a Dios mentiroso. Véase: “Si decimos que no pecamos lo hacemos mentiroso, y Su palabra no está en nosotros.” (1 Jn 1:10).

6ª) Pedro no tenía la primacía en la iglesia. Observa lo que Pedro escribió: “A los presbíteros, que están entre vosotros, que soy también presbítero como ellos, y testigo de las aflicciones de Cristo…” (1 Pe 5:1). En Hch 8:14 está escrito: “Los apóstoles, pues, que estaban en Jerusalén, oyendo que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan.” Nótese bien: no fue Pedro quien envió a algunos de los apóstoles, sino que fueron los apóstoles quienes le enviaron a él. ¿Dónde está la primacía de Pedro? En Hch 11:1-18 vemos a Pedro justificándose para ante la Iglesia. Quiero destacar principalmente el versículo 2: “Y subiendo Pedro a Jerusalén, disputaban con él los que eran de la circuncisión” . Mientras que la Iglesia Católica afirma que las decisiones del papa no pueden ser cuestionadas.

El destino final de Pedro no está claro. En el Evangelio apócrifo “Hechos de Pedro” se dice que él fue crucificado cabeza abajo (a petición suya, pues alegaba que no era digno de morir como Jesús) a cuenta de la persecución de Roma a los cristianos. El “supuesto primer papa”, humilde y humano, fue muerto por mandato de aquel que se decía el representante de Dios en la Tierra: el César Nerón.

Para terminar, me gustaría dejar claro que, mientras siento cada vez más asco por la Institución Iglesia Católica Apostólica Romana, nada tengo en contra de los católicos. Estamos todos en el mismo barco, rumbo al perfeccionamiento moral, unos más rápidos, otros más despacio, unos en círculos, otros en línea recta, pero una cosa he venido percibiendo: nunca quien está adelantado se aprovecha de ello para rebajar a los demás. Recordando al propio Jesús, EL CRISTO, que dijo:

Cuando alguno te convide a un banquete de bodas, no te sientes en el primer puesto, no sea que haya otro invitado más digno que tú, y tengas con vergüenza que ocupar el último puesto. Por el contrario, cuando te conviden, ponte en el último lugar; de esta manera, cuando venga el que te convidó, te dirá: Amigo, sube más arriba. Y entonces quedarás bien delante de todos los convidados. Porque todo el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado.

Lucas 14:8-11

Fonte: STUM World

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