EL YO, POR ALAN MOORE

Traducción de Teresa – teresa_0001@hotmail.com

“El único lugar donde dioses y demonios existen indiscutiblemente es en la mente humana, donde son reales en toda su grandiosidad y monstruosidad”.

Alan Moore
Alan Moore

Cuando cumplimos la voluntad de nuestro verdadero Yo, estamos inevitablemente cumpliendo con la voluntad del universo. En magia, ambas cosas son indistinguibles. Cada alma humana no es, de hecho, UN alma humana: es el alma de universo entero. Y, mientras cumplas la voluntad del universo, es imposible hacer algo equivocado.

Muchos de los magos como yo entienden que la tradición mágica occidental es una búsqueda del Yo con Y mayúscula. Ese conocimiento viene de la Gran Obra, del oro que los alquimistas buscaban, la búsqueda de la Voluntad, del Alma, la cosa que tenemos dentro que está por detrás del intelecto, del cuerpo y de los sueños. Nuestra dinamo interior, si así lo prefieres. Ahora bien, esta es, particularmente, la cosa más importante que podemos obtener: el conocimiento del verdadero Yo.

Siendo así, parece haber una cantidad asustadora de personas que no solo tienen urgencia por hacer caso omiso de su Yo, sino que además parecen sentir una urgencia por obliterarse a sí mismas. Esto es horrible, pero al menos podéis comprender el deseo de simplemente desaparecer, con esa conciencia, porque es mucha responsabilidad realmente poseer tal cosa como un alma, algo tan precioso. ¿Qué sucede si la rompes? ¿Qué pasa si la pierdes? ¿No sería mejor anestesiarla, calmarla, destruirla, para no vivir con el dolor de luchar por ella e intentar mantenerla pura? Creo que es por esto que las personas se ahogan en el alcohol, en las drogas, en la televisión, en cualquiera de los vicios que la cultura nos hace engullir, y puede ser visto como una tentativa deliberada de destruir cualquier conexión entre nosotros y la responsabilidad de aceptar y poseer un Yo superior, teniendo entonces que mantenerlo.

He venido estudiando la escuela de la historia del pensamiento mágico y el punto en que empezó a salir mal. A mi entender, el punto en que empieza a salir mal es con el monoteísmo. Quiero decir, si examinas la historia de la magia, verás sus orígenes en las cavernas, verás sus orígenes en el Chamanismo, en el Animismo, en la creencia de que todo lo que te rodea, cada árbol, cada roca, cada animal, fue habitado por algún tipo de esencia, un tipo de espíritu con el cual tal vez podamos comunicarnos. Y al centro tenías un chamán, un visionario, que sería el responsable por canalizar las ideas útiles para la supervivencia. En el momento en que llegas a las civilizaciones clásicas, verás que todo esto se ha formalizado hasta cierto grado. El chamán actuaba puramente como intermediario entre los espíritus y las personas. Su posición en la aldea o comunidad, imagino, era la de un “fontanero espiritual”. Cada persona en el grupo debía tener su papel: La persona mejor dotada en una cacería se hacía cazador, la persona que era mejor para hablar con los espíritus, quizá porque él o ella estuviese un poco más loco, un poco apartado de nuestro mundo material normal, éstos se convertían en chamanes. No serían maestros de un arte secreto, sino que simplemente esparcirían su información por la comunidad, porque se creía que esto era útil para todo el grupo. Cuando vemos la aparición de las culturas clásicas, todo esto se formalizó para que hubiese panteones de dioses, y cada uno de estos dioses tenía una casta de sacerdotes, que hasta cierto punto actuarían como intermediarios, que te instruirían en la adoración a estos dioses. Entonces, la relación entre los hombres y sus dioses, que puede ser vista como la relación entre los humanos y sus “Yo” superiores, aún no se producía de un modo directo.

Cuando llega el Cristianismo, cuando llega el Monoteísmo, de repente hay una casta sacerdotal moviéndose entre el adorador y el objeto de adoración. Hay una casta sacerdotal convirtiéndose en una especie de gerencia intermediaria entre la humanidad y la divinidad que se está buscando. Ya no hay una relación directa con los dioses. Los sacerdotes no tienen necesariamente una relación con Dios. Ellos solo tienen un libro que habla sobre gente, que vivió hace mucho tiempo, que tuvo relación directa con la divinidad. Y está bien así: No es preciso tener visiones milagrosas, no es preciso tener dioses hablando contigo. En verdad, si tienes algo de esto, probablemente estás loco. En el mundo moderno esas cosas no suceden; las únicas personas a quienes se permite hablar con los dioses, y de un modo unilateral, son los sacerdotes. Y el Monoteísmo es, para mí, una gran simplificación. Quiero decir, la Cábala tiene una gran variedad de dioses, pero en lo alto de la escala, del Árbol de la Vida, hay una esfera que es el Dios Absoluto, la Mónada. Algo que es indivisible, ya sabes. Y todos los otros dioses, y, de hecho, todo lo demás en el universo, es un tipo de emanación de aquel Dios. Y esto está bien. Pero, cuando sugieres que allí está solamente ese único Dios, a una altura inalcanzable por encima de la humanidad, y que no hay nada en medio, estás limitando y simplificando la cuestión.

Yo tiendo a pensar el Paganismo como un tipo de alfabeto, de lenguaje. Es como si todos los dioses fuesen letras de ese lenguaje. Ellas expresan matices, sombras de una especie de significado o cierta sutileza de ideas, mientras que el Monoteísmo es solo una vocal, donde todo está reducido a una simple nota, que quien la emite ni siquiera la comprende.

Alan Moore; The Mindscape of Alan Moore

Fuente: STUM World

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