ABORTO Y REENCARNACIÓN

Traducción de Teresa – teresa_0001@hotmail.com

El tema “aborto” ha estado en boga en los medios de comunicación y en los comentarios del blog. Tal como he dicho en aquella ocasión, no tengo una opinión formada sobre el tema, que es muy espinoso y complejo (porque no envuelve tan sólo la vida de la criatura, sino también la de la madre, la CALIDAD de la vida de la criatura, de la madre, de la familia, por extensión de la sociedad y del país como un todo). Pero una duda que tengo (y que la ciencia también tiene) es ¿CUÁNDO comienza la vida humana??? Yo necesitaría saber esto para tener una postura más fundamentada, pues para mí, mientras no exista una manifestación del espíritu humano, considero al aborto (hasta esa etapa) tan criminal cuanto pueda ser el cortar una rosa o una fruta de la planta. Al fin y al cabo, todo es VIDA, que hemos de respetar, pero de la cual también debemos disponer de la manera más responsable posible. Pero incluso esto no está muy claro en mi cabeza, y yo realmente no quiero influenciar a nadie en este tema, además porque es una cuestión puramente personal (y Dios me libre de pasar por una experiencia de esas); pero como vivimos en una sociedad, con normas, es preciso llegar a un consenso a efectos de las LEYES. ¡No se puede querer nivelar a todo un país tomando por base NUESTRA visión espiritual del mundo, o caeremos en el mismo error de la Iglesia Católica en la edad media, o del Talibán en Afganistán! Hay miles de madres muriendo a causa de abortos clandestinos, y una parcela de la sociedad se mantiene en aquella Ley del Talión: “¿Quería matar al bebé? ¡Se ha muerto! ¡Bien hecho!” ¿y eso en un país que se dice civilizado? Hasta parece el juego del ‘bicho’: es “ilegal”, pero está tolerado porque la realidad del brasileño ¡es totalmente diferente de sus leyes!!

Yo veo dos salidas posibles:
1 – Legalizarlo hasta cierta fase de embarazo, con la condición de que el aborto se realice con acompañamiento psicológico y, en caso de reincidencia, se le anoten antecedentes desfavorables en la ficha policial.
2 – Prohibirlo “de veras”, y perseguir realmente a las clínicas de aborto, con penas más duras, inclusive para la madre que lo comete (pena de 1 año de psicólogo, por ejemplo).

Todo ello con campañas en la TV, MUCHA concienciación en cuanto al uso de los anticonceptivos, etc. El gobierno, parece que ha decidido despertar y ha bajado el precio de la píldora, pero falta una divulgación de su utilización correcta, del preservativo como método para evitar el embarazo, en fin, falta concienciación. El resultado de todo esto se ve en los estratos más pobres. ¿Es justo, entonces, decirle a esa parcela de la población “¡Se ha muerto! ¡Bien hecho!”? Eso equivale a permanecer en lo alto de un castillo de ilusiones, juzgando a los demás sin vivir su realidad.

Pero vamos a lo que interesa. Para nosotros, que estudiamos esoterismo, es importante saber cuándo tiene lugar la unión espiritual con el embrión o feto, para poder evaluar todo esto desde el punto de vista metafísico y extraer nuestras propias conclusiones. Me he deparado por “acaso”, con el capítulo 13 del libro “Missionários da Luz” (Misioneros de la Luz), escrito por André Luiz y psicografiado por Chico Xavier. André, que ha sido médico cuando estaba encarnado, ¡muestra precisamente el proceso de ligazón del cuerpo periespiritual con el óvulo! Según el libro, ¡la conexión se da en el momento de la fecundación! Dos cosas que me gustaría dejar bien claras a quienes lo vayan a leer son:

1 – Que esta es la visión del espiritismo. Puede no corresponder a la verdad, pero, considerando que ha llegado a través de Chico Xavier, esa es una de las mejores fuentes de información de toda la doctrina espírita.
2 – No imaginen que siempre va a haber espíritus “trabajando” en el útero de cada mujer que se va a quedar embarazada. El caso descrito es el de alguien que ha hecho por merecer un acompañamiento mayor por parte de sus amigos con conocimientos para tal. Nacer y morir es la cosa más natural, pero, de la misma forma que una mujer puede tener un parto en medio del bosque o en una UCI automatizada, existen casos y casos.

Aquí están los fragmentos seleccionados (en portugués) de las partes más interesantes del capítulo, pero, para dejar el texto más escueto aquí, haré un resumen:

AMOR

Ante todo, es preciso que haya alguna afinidad entre el espíritu que va a reencarnar y los padres, para que pueda haber fecundación. En el libro, los espíritus amigos consiguen – a través del sueño – hacer las paces entre el futuro padre y el hijo, que eran enemigos de vidas pasadas.

Alejandro, uno de los espíritus orientadores del trabajo, es quien lo explica:
Cada hombre, al igual que cada espíritu, es un individuo por sí mismo y cada mente es como un cielo… De él bajan rayos de sol y lluvias benéficas para el planeta, al igual que, cuando existe atrito en la atmósfera, de este mismo cielo bajan chispas destructoras. Con la mente humana ocurre lo mismo. De ella se originan las fuerzas que equilibran y restauran las células del cuerpo físico; sin embargo, cuando perturbada, emite rayos magnéticos de alto poder destructivo para las células que la componen. El pensamiento envenenado de Adelino (el futuro padre) estaba destruyendo las células reproductoras, intoxicando la cromatina dentro de la propia bolsa seminal. Él podría satisfacer las necesidades físicas, entregándose a la relación sexual, pero no alcanzaría los objetivos de reproducción, porque, debido a las lamentables condiciones en que traía la mente, estaba aniquilando los espermatozoides tan pronto como nacían, y, cuando acabase con ellos, pasaría a intoxicar los genes del carácter, dificultando nuestro trabajo. En el caso de Segismundo, una vez que están unidos, no podemos dispensar su colaboración directa. De ahí la necesidad de este intenso trabajo para despertarlo hacia los valores afectivos.
Sólo el amor crea vida, alegría y equilibrio. Con la mente transformada, Adelino pasará a emitir fuerzas magnéticas protectoras para los espermatozoides. Como puedes ver, aquí no existen milagros para el menor esfuerzo. Y cuando enseñamos, en todas partes, la necesidad de practicar el amor, no lo hacemos tan sólo para obedecer a meros principios religiosos, sino atendiendo a importantes factores de la propia vida.

SEXO

Basta decir que la relación sexual entre la mayoría de los hombres y mujeres encarnados se acerca mucho a la cópula de los animales. Hay mucha inconsciencia criminal e indiferencia sistemática a las leyes divinas. Así, no sería razonable cualquier comentario por nuestra parte. Se trata de un nivel de semisalvajes, donde muchas inteligencias admirables prefieren permanecer en bajas corrientes vibratorias. No se puede negar que allí también trabajan los constructores espirituales, que colaboran en la formación básica de cuerpos destinados a las entidades que reencarnan en esos medios más groseros. Sin embargo, hemos de considerar que el servicio, en esos lugares, se realiza en masa, mediante mecanismos primitivos.

Pero entre aquellos que se encaminan, de veras, a la propia elevación, la relación sexual es muy diferente. Representa intercambio sublime de energías periespirituales, como alimento divino para la inteligencia y el corazón, y fuerza creadora, no sólo de hijos, sino también de grandes obras y realizaciones del espíritu para la vida eterna. Me refiero a los sagrados objetivos de la creación y no tan sólo del fenómeno procreador. La procreación es una de las tareas que pueden ser realizadas por aquel que ama, sin que sea el único objetivo de las relaciones. El espíritu que tiene odio o que manifiesta actitud negativa ante la ley divina, no puede crear vida superior en lugar alguno.

Es necesario que desplacemos el concepto de sexo, evitando colocarlo tan sólo en determinados órganos físicos. Hemos de ver el sexo como cualidad activa o pasiva, emisora o receptora. Desde esta perspectiva, veremos que toda manifestación sexual evoluciona con el ser. Mientras continuamos sumergidos en las vibraciones más pesadas y venenosas, tenemos tan sólo sensaciones. A medida que nos dirigimos hacia el equilibrio, vivimos experiencias provechosas, oportunidades de rectificación, fuerza, conocimiento, alegría y poder. Si sustituimos las palabras “relación sexual” por “unión de cualidades”, veremos que toda la vida universal se basa en este fenómeno divino, cuya causa está en Dios mismo, Padre Creador de todas las cosas y seres. Esa “unión de cualidades”, entre los astros, se llama magnetismo planetario de atracción. Entre las almas, se llama amor. Entre los elementos químicos, se le conoce como afinidad. No sería posible, por tanto, reducir tal fundamento de la vida universal, limitándonos a la actividad de algunos órganos del cuerpo físico. La paternidad o maternidad son tareas sublimes; no son, por tanto, los únicos servicios divinos, en el sector de la creación infinita. La persona que produce algo, sea en términos de virtud, ciencia o arte, se vale de los mismos principios de intercambio. La única diferencia es la de planos, porque, para ella, el intercambio de cualidades tiene lugar en niveles más elevados. Hay fecundaciones físicas y fecundaciones psíquicas. Las primeras necesitan de los elementos físicos, para atender, temporalmente, a las necesidades de la vida en las experiencias necesarias. Las segundas, sin embargo, dispensan las limitaciones del físico y ocurren en los dominios del alma, en maravilloso proceso espiritual. Cuando hablamos del amor de Dios, cuando sentimos sed de Él, nuestros espíritus no desean otra cosa, no siendo el intercambio de cualidades con los planos más elevados del Universo, ansiosos por el principio fecundante del Padre.

Es lamentable que la mayoría de los encarnados haya menospreciado las potencialidades creativas del sexo, desviándolas hacia los placeres inferiores.
– Pero el uso del sexo ¿no es una ley natural en la Tierra? – Pregunta André Luiz.
Alejandro sonrió con bondad, y respondió:
– Nadie pone en duda este carácter de las manifestaciones sexuales en la Tierra, pero todas las leyes naturales en el mundo, como en todo el universo, deben ser ejercidas con base en la ley universal del bien y del orden. Quien huye del bien, encuentra el crimen; quien huye del orden, cae en el desequilibrio. Por tanto, si las relaciones sexuales tienen lugar lejos de estos preceptos, se transforman en causas de sufrimiento y perturbación. Además de esto, no debemos olvidar que el sexo, en la existencia humana, puede ser uno de los instrumentos del amor, sin que el amor sea el sexo. Personas que poco a poco se liberan del apego a la forma física, se liberan también, gradualmente, del dominio absoluto de las sensaciones carnales. Aprenden a intercambiar, entre sí, los valores del alma, alimentándose recíprocamente, mediante intercambios magnéticos, también valiosos para la creación infinita, generando realizaciones espirituales para la eternidad, sin cualquier contacto físico. Para ese tipo de criaturas, la unión que aporta más confortación no es la que se limita a las emociones de algunos minutos, sino la que integra alma con alma, durante una vida entera, en los planes de la espiritualidad superior. A veces, basta una mirada, una palabra, un simple gesto de cariño y comprensión, para que reciban el magnetismo creador de la persona querida, impregnándose de fuerza y estímulo para las más difíciles tareas.

No hay creación sin fecundación. Las formas físicas nacen de las uniones físicas. Las construcciones espirituales se originan de las uniones espirituales. El universo es hijo de Dios. El sexo, por tanto, como cualidad activa o pasiva de los principios y de los seres universales, es manifestación cósmica en todos los niveles evolutivos, hasta que podamos alcanzar la armonía perfecta, en que esas cualidades se equilibran en la propia divinidad.

El espíritu que va a encarnar (cuyo nombre en el libro es Segismundo) va sufriendo lentamente un proceso de “rejuvenecimiento”. Su caso es especial, pues la mayoría de los que reencarnan en el mundo es, en primer lugar, adormecida y sufre todo el proceso de forma inconsciente. El trabajo inicial de organización del feto, que debería ser hecho por ellos, es ejecutado por la mente de la madre y por los amigos espirituales que les ayudan. La ventaja de estar consciente en el proceso es que la mente del que reencarna va a funcionar como guía para modelar la forma fetal, para ayudar en la adaptación a la nueva condición, evitando aquel choque de “¡yo no he pedido nacer!!

INVIOLABILIDAD DE LAS RELACIONES SEXUALES

¿Sería necesaria alguna intervención espiritual durante el acto sexual para la buena marcha del proceso de reencarnación? Según el libro, no, además porque el espermatozoide tarda algún tiempo para alcanzar el útero. Entonces, “relájate y disfruta”, porque tal vez no haya nadie mirando. “Tal vez” porque los instructores aclaran que “parejas que conviven en armonía y elevación de propósitos conquistan la protección de las entidades elevadas, que les garantizan la privacidad en los actos más íntimos, intensificando las barreras vibratorias y defendiéndolas contra los acosos más intensos, sirviéndose de los pensamientos de los propios encarnados como base para su trabajo. No obstante, lo mismo no ocurre en las casas donde las compañías espirituales no son de las mejores. La mujer infiel a los principios más nobles de la vida en común y el hombre que expone su casa de manera irresponsable, no deben esperar que sus actos tengan consecuencias positivas. Sus relaciones sexuales son espectáculos de que participan las entidades que ellos mismos han elegido, por sintonía. Se convierten en víctimas inconscientes de grupos tenebrosos, que comparten sus emociones físicas, induciéndoles a los vicios. Aunque estos cónyuges sean considerados respetables por las convenciones sociales del mundo, no pueden disimular la condición espiritual desequilibrada, toda vez que viven dominados por el placer físico.”

Sin embargo, el malo no puede alcanzar al que es legítimamente bueno. Si, por ejemplo, una esposa fiel y dedicada tiene un marido que se envuelve en aventuras sexuales fuera de casa, las relaciones que ella mantenga con su marido serán protegidas, pero él será siempre esclavo de las entidades perturbadas que ha atraído, presentes, todo el tiempo, en sus actividades fuera de casa. Cuando se llega hasta ese punto, es muy difícil impedir que caiga en el delito y en el completo desequilibrio. Aclaran además que “la mayoría de las tragedias conyugales continúa, después de la muerte física, creando terribles infiernos para aquellos que las han vivenciado en la Tierra. Es muy doloroso ver la extensión de los crímenes cometidos entre los encarnados y ¡ay de aquellos que no se esfuerzan para vencer las tendencias inferiores mientras es tiempo! ¡Su llegada aquí está llena de angustias!”

INICIO DEL PROCESO MAGNÉTICO

Ya desde hace algún tiempo, Segismundo está en proceso de conexión fluídica con los futuros padres, especialmente en la última semana antes de la concepción. A medida que se aproxima el momento, va perdiendo el contacto con los cuerpos sutiles que ha estructurado en lo astral, por la asimilación de elementos de los planos de vibración más densos de la Tierra. Esto es necesario para que el periespíritu pueda recuperar la plasticidad que le es característica y, en la fase en que está, el proceso causa algunos sufrimientos.

Aunque en esencia el periespíritu de Segismundo sea el mismo que ha traído al astral (cuando se desencarnó por última vez), en virtud de la nueva alimentación y de los nuevos hábitos en lo astral, ha incorporado ciertos elementos sutiles, de los cuales ha de deshacerse para poder entrar, con éxito, en la materia física. Por ello, el conflicto causado por las primeras conexiones fluídicas con las respectivas emociones le desgasta las energías, equivalentes a una muerte física (natural) en el mundo terrestre (un mero abandono de cuerpos).

Los constructores han comenzado el trabajo de magnetización de su periespíritu, con la ayuda cercana de Alejandro. Sin saber bien cómo explicarlo al lector, he de decir que “algo en la figura de Segismundo estaba siendo eliminado”. A medida que el proceso magnético se intensificaba, él se volvía más pálido, de modo casi imperceptible. Se iba volviendo cada vez más impreciso, cada vez menos lúcido. Sorprendido, percibí que, bajo la influencia magnética de Alejandro y de los constructores, el periespíritu de Segismundo iba en disminución. Finalmente, para espanto mío, noté que Segismundo parecía un niño.

Lo fascinante es que el desencarne normal en la Tierra obliga al cuerpo físico al mismo tipo de modificaciones. La dolencia letal, para el hombre encarnado, no deja de ser, hasta cierto punto, una prolongada operación de reducción, que, al final, liberta el espíritu, deshaciendo los lazos orgánicos. Hay personas que, después de algunas semanas en cama, están irreconocibles. Eso sin tener en cuenta que el cuerpo físico está muy lejos de tener la plasticidad del periespíritu, el cual es profundamente sensible a la influencia magnética. Pero esto no es regla general para todos los casos. Los procesos de reencarnación, tanto como los de muerte física, son muy diferentes entre sí y, hasta donde yo sé, no existen dos casos completamente iguales. Las facilidades y dificultades dependen de varios factores, muchas veces relacionados con el estado de conciencia de los propios reencarnantes o a la liberación de los elementos físicos. Hay compañeros muy elevados que, al volver a la Tierra en tarea de servicio y crecimiento, casi no necesitan de nuestra ayuda. Sin embargo otros, que viven en las regiones más densas, necesitan mucho más auxilio que el ofrecido a Segismundo. La reencarnación de éste sigue los procedimientos más comunes, ya que nuestro hermano está en la media de los espíritus que pueblan el planeta, ni puros, ni deliberadamente malos.– ¿Acaso este tipo de ayuda es dado a todos? Aquí, estamos en un hogar armonioso, según tú mismo has dicho. Pero ¿y si estuviésemos en una casa en desequilibrio? – Andrés, el diamante que permanece perdido en el lodo durante algún tiempo, no deja de ser diamante. Del mismo modo, la paternidad y la maternidad son siempre divinas, en sí mismas. El auxilio de los planos superiores está presente en todos los lugares, siempre que sea conforme a la voluntad de Dios. Sin embargo, en esos casos, nuestra colaboración no siempre es perfecta, ya que los propios padres menosprecian la grandeza de la tarea que les ha sido confiada, abriendo las puertas de sus energías a entidades sombrías que persiguen a sus hijos que todavía no han nacido. Muchos espíritus valerosos eligen reencarnar en estas condiciones, a fin de fortalecer la propia resistencia contra el mal, desde los primeros días de la gestación. Sin embargo, es preciso ser muy fuerte en la fe y en el coraje para no desistir. En ese tipo de reencarnación, la mayoría de los casos es de espíritus en programas de pruebas y rescate. Muchos no lo soportan, pero hay siempre algunos que aprovechan la experiencia para la vida espiritual eterna. Comenzamos así a entender el origen de ciertas anomalías y de determinadas dolencias de nacimiento que, en el mundo, causan tanto sufrimiento. Lo cual nos lleva a nuevo estudio: las cuestiones de los rescates y de las pruebas.

MAPAS CROMOSÓMICOS

Tras efectuar con éxito el proceso de reducción del periespíritu, los instructores analizan los mapas cromosómicos de Segismundo. Explican que los encarnados heredan de los padres tendencias, y no cualidades. Las tendencias rodean al hombre desde sus primeros días de lucha en el ambiente en que debe renacer, para perfeccionarse. Sin embargo las cualidades son el resultado del esfuerzo individual del periespíritu encarnado, defendiendo, educando y perfeccionándose a sí mismo. Si se mantiene firme en el propósito de elevarse, estará por encima de cualquier tendencia negativa del cuerpo o del ambiente, venciendo las condiciones adversas. Por tanto, en sana conciencia, nadie puede quejarse de la influencia de fuerzas negativas o circunstancias difíciles en lo que se refiere al ambiente en que ha renacido. Siempre tendremos libertad interior para elegir el camino de la luz. Elevándonos espiritualmente, estaremos siempre mejorando. Esta es la ley. 7 AÑOS Los espíritus designan a un amigo de Segismundo, Herculano, que permanecerá cuidando integralmente de la criatura hasta que ella cumpla siete años de vida, cuando el proceso de reencarnación estará completo. Es el tal “ángel de la guarda”, que ayuda “dando una fuerza” al espíritu en sueños, o protegiendo a la madre contra el acoso de fuerzas perturbadoras. Pero, ¿por qué siete años? Esto se explica porque el periespíritu, que sirve de molde a las células, está profundamente enraizado en la circulación sanguínea. En el feto, la sangre proviene de la madre. En seguida después del nacimiento, tiene inicio un período de asimilación diferente, en que el “yo” reencarnado comienza a consolidar sus nuevas experiencias, y sólo a los siete años es cuando pasa a comandar, por sí mismo, el proceso de formación de la sangre, elemento básico de equilibrio para el periespíritu, en la nueva experiencia iniciada. La sangre, por tanto, es como el fluido divino que nos garantiza las actividades en el cuerpo físico y, en su flujo y reflujo constante en el organismo, tenemos el símbolo del eterno movimiento de las fuerzas sublimes de la creación. Cuando no circula libremente, surgen los disturbios y las dolencias y, cuando algo interrumpe completamente su circulación, el tono vital se extingue y pronto sobreviene la muerte física, con la salida inmediata del espíritu. El hombre del futuro comprenderá que sus células no son tan sólo partículas de carne, sino compañeras de evolución, que merecen su gratitud y colaboración efectivas.

ANATOMÍA Y PROGRAMA KÁRMICO

Considerando que el molde es el periespíritu, que ya existía, ¿tendrá Segismundo, al crecer, la misma altura y los mismos rasgos que tenía en el mundo espiritual? No. Los rasgos y detalles anatómicos van a desarrollarse naturalmente, conforme a las leyes hereditarias. El futuro cuerpo físico de Segismundo dependerá de los genes de los padres, pero, añade a esto la influencia mental de Raquel, la actuación del propio reencarnante, la ayuda de los espíritus constructores, que actuarán como funcionarios de la naturaleza, invisibles a los encarnados, etc. Algunos fisiólogos de la Tierra afirman que la vida humana es tan sólo el resultado de procesos biológicos, pero se olvidan de que estos procesos nada más son que la ley de cooperación espiritual en acción. Los orientadores de Segismundo, en los planos más elevados, tienen todo el programa trazado para su bien. Fíjate en que hablo de su bien y no de su destino. Mucha gente confunde programa con fatalismo. El propio reencarnante y Herculano conocen los detalles de este programa, porque nadie se matricula en una escuela, para un curso más o menos largo, sin un objetivo definido y sin saber las reglas que debe obedecer. Los contornos anatómicos de la forma física, perfectos o deformes, largos o cortos, bonitos o feos, forman parte de las reglas que han de ser obedecidas. En general, la reencarnación sistemática es siempre un recurso de trabajo contra los defectos morales ya existentes en las lecciones y conflictos presentes. Defectos de anatomía, circunstancias adversas, ambientes hostiles, la mayoría de las veces, son los mejores medios de aprendizaje y recuperación para aquellos que reencarnan. Por ello el mapa del programa de pruebas útiles es elaborado con antelación, tal como el cuaderno de anotaciones de un alumno cualquiera en una escuela común. En vista de ello, el mapa de Segismundo está debidamente trazado, habiéndose tenido en cuenta la contribución genética de los padres, el ambiente familiar y la ayuda que recibirá de innumerables amigos de aquí. Imagina, por tanto, que nuestro amigo está regresando a una escuela, la Tierra, con el propósito de obtener nuevas conquistas espirituales. Ahora bien, para conseguirlo tendrá que someterse a las normas de la escuela, renunciando, hasta cierto punto, a la libertad de que dispone en nuestro plano. Pero no podríamos denominar a este programa como “destino fijo”, pues eso significaría conducta espiritual obligatoria. Claro está que el espíritu renace con independencia limitada y, muchas veces, permanece sujeto a ciertas condiciones más difíciles, en virtud de la necesidad educativa, pero esto jamás, en hipótesis alguna, anula el libre albedrío de la persona, en el sentido de optar entre progresar, estacionar o empeorar todavía más su situación. Existe un programa de tareas positivas que ha de cumplir el que reencarna, en las cuales los orientadores establecen la cuota aproximada de conquistas susceptibles de ser alcanzadas por el espíritu durante la reencarnación. Y el espíritu que reencarna puede mejorar esta cuota, mediante el propio esfuerzo, o permanecer muy lejos de ella, enterrándose todavía más en los compromisos con el prójimo, menospreciando las oportunidades que han sido ofrecidas. Todo programa trazado en los planos superiores tiene por objeto el bien y la elevación, y todo espíritu que reencarna en la Tierra – aun aquellos que se encuentran en condiciones aparentemente muy difíciles – siempre tienen recursos para mejorar. La próxima semana, conclusión de nuestro “estudio de caso”.

Ahora veremos en el libro el momento exacto de la conexión espiritual:

Alejandro se calló y noté que toda la estancia se llenaba de luz. Percibí que, de todos nosotros, los desencarnados reunidos allí, partían rayos luminosos que se derramaban sobre Raquel, quien lloraba emocionada. Pero el fenómeno no se detuvo ahí. Fue entonces cuando la he visto estrechar la forma infantil de Segismundo contra su corazón, con tanta fuerza y tanto amor, que más parecía una sacerdotisa de la Divinidad Suprema. Segismundo se ligó a ella como la flor se une al tallo. Entonces comprendí que, a partir de aquel momento, ya era alma de su alma aquel que sería carne de su carne.

FECUNDACIÓN

Notando que la forma de Segismundo se había ligado a ella mediante maravilloso proceso de unión magnética, acompañé, de cerca, el trabajo de auxilio en la ligazón definitiva de Segismundo con la materia física. Señalando el aparato reproductor de Raquel y proyectando sobre él su luz, Alejandro me previno acerca de la grandeza del momento, acentuando con respeto:
– Aquí tenemos el templo sagrado de la maternidad humana. Ante su altar, al cual todos debemos las oportunidades de encarnación, debemos colaborar en la tarea de amor, guardando la conciencia vuelta hacia Dios.
Me incliné sobre el cuerpo de Raquel, con un sentimiento de veneración que nunca había sentido, hasta entonces.
Ayudado por los recursos magnéticos de Alejandro, pasé a observar los detalles del fenómeno de la fecundación.
Por las vías naturales iban los espermatozoides, en busca del óvulo, como si estuviesen previamente preparados para una prueba eliminatoria, a una velocidad de, más o menos, 3 mm por minuto. Sorprendido, observé que eran millones de ellos los que seguían, en masa, hacia delante, en impulso instintivo, en la sagrada competición.

Noté que Alejandro, siendo el trabajador más elevado allí presente, comandaba los importantes servicios de la primera conexión. Según lo que pude entender, él podía ver las características cromosómicas de todos los espermatozoides en movimiento, después de haber examinado atentamente el óvulo materno, y hacía el trabajo previo de determinación del sexo del cuerpo que iba a formarse.
Tras acompañar, completamente ensimismado, la marcha de los espermatozoides, identificó al más apto, fijando en él su energía magnética, dando la idea de que ayudaba para que él se librase de los otros competidores y fuese el primero a penetrar el óvulo. El espermatozoide enfocado por él adquirió más energía que los otros y avanzó, rápidamente, en dirección a su destino. El óvulo, que comparado con el minúsculo espermatozoide, parecía un pequeño mundo redondo, lleno de azúcar, almidón y proteínas, aguardando el rayo de la vida, sufrió la ruptura de la membrana, como un pequeño barco que fuese bombardeado, y se endureció, de manera especial, cerrando los minúsculos poros, como si quisiese aislarse en sí mismo, para recibir, cara a cara, al inesperado visitante, e impidiendo la invasión de cualquier otro de los competidores, que habían perdido el primer lugar en la gran prueba. Siempre bajo la acción energética de Alejandro, el espermatozoide vencedor siguió adelante, tras atravesar la periferia del óvulo, tardando poco más de cuatro minutos en alcanzar su núcleo. Las dos semillas, masculina y femenina, se fundieron en una sola, convirtiéndose en suave foco de luz. Alejandro, absolutamente concentrado en el trabajo, tocó la pequeña forma con la mano, comandando el proceso de división de la cromatina, cuyas particularidades yo todavía no podía entender, como si fuese un cirujano seguro de sí en su técnica. En seguida, el instructor encajó la forma infantil de Segismundo, interpenetrado en el periespíritu de Raquel, en aquella minúscula bola de luz, llena de vida, y noté que la vida comenzaba a existir.
Habían pasado 15 minutos desde que el espermatozoide penetró el óvulo. Alejandro añade:

El cuerpo de la madre proporcionará todo el alimento para la estructuración física del feto, mientras que la forma periespiritual de Segismundo funcionará como modelo, dando forma a su futuro cuerpo. Recuerda que los organismos más perfectos de la Tierra se originan, inicialmente, de una ameba. Ahora bien, recomienzo quiere decir “recapitulación” o “vuelta al comienzo”. Por eso mismo, en su desarrollo embrionario, el futuro cuerpo de un ser humano no puede ser diferente del proceso de formación del reptil o del pájaro. Lo que marca la diferencia en la forma es tan sólo el grado evolutivo, contenido en el molde del periespíritu del ser que se reencarna. Así, al regresar a la materia física, como ocurre con Segismundo, es preciso recapitular todas las experiencias vividas en el largo proceso de perfeccionamiento, aunque en tan sólo algunos días u horas, repitiendo, rápidamente, todas las etapas vencidas y las lecciones adquiridas; deteniéndose en el punto desde donde se ha de proseguir en el aprendizaje. Luego después de la ameba microscópica, surgirán, en el feto de Segismundo, las características acuáticas de nuestra evolución y, sucesivamente, todos los períodos de transición o progreso que la criatura ya ha salvado en la jornada continua hasta la fase en que nos encontramos ahora, como seres humanos.

Notando que Alejandro no tardaría mucho, me aproximé del feto una vez más. El óvulo fecundado estaba lleno de vida, caminando hacia la vesícula germinal.

DIVISIÓN CELULAR Y ABORTOS ESPONTÁNEOS

Al día siguiente, continuaron los trabajos… (ya estamos entrando en el Cap. XIV del libro)

Noté, con interés, el intenso movimiento celular en el desarrollo de la estructura del nuevo cuerpo en formación y percibí el cuidado con que los espíritus presentes trabajaban para que el disco embrionario fuese formado con la precisión necesaria. Comprendí que el proceso de división celular y la adaptación de las células divididas, al molde del periespíritu reducido, eran totalmente mecánicos, obedeciendo a disposiciones naturales del mundo físico, pero todo el conjunto microscópico recibía la ayuda magnética de las entidades en servicio, dándome la impresión de que toda la estructura básica estaba preparada para sostener la tarea inicial del futuro aparato.
Deseando explicar la razón de tanto cuidado, Apuleyo (uno de los trabajadores), observó:
– Tenemos grandes responsabilidades en el trabajo de construcción del mecanismo fetal. Debemos eliminar los obstáculos y ayudar a las estructuras unicelulares del embrión, en el útero de la madre, para que la reencarnación, muchas veces proyectada con grandes dificultades, no se malogre, ya en su comienzo, por falta de colaboración de nuestro plano, donde se asumen los compromisos.
Escuchaba lo que él decía, con mucha atención, a fin de aprovechar todo el conocimiento de que disponía.

– Por ello – continuó él – raramente el aborto sucede como consecuencia de factores espirituales. Generalmente ocurre en virtud de recular inesperadamente los padres encarnados, frente a los sagrados compromisos asumidos, o de los excesos de liviandad e inconsciencia criminal de las madres menos preparadas para la responsabilidad y la comprensión de la maternidad. No obstante, aun en los casos de madres menos preparadas, hacemos todo cuanto está a nuestro alcance para evitar la fuga al proyecto, cuando esa fuga se da por mero capricho. Pero está claro que nuestra interferencia junto a los encarnados, temporalmente olvidados del deber a cumplir, tiene también sus límites. Si los interesados, huyendo a los compromisos espirituales, se empeñan en actuar contra nosotros, somos obligados a dejarlos entregados a su propia suerte. Por ello, existen muchas parejas encarnadas completamente sin hijos, visto que han anulado las propias capacidades de reproducción. Cuando no actúan así en el presente, procurando la satisfacción egoísta, lo han hecho en el pasado, determinando anomalías en la propia organización psíquica. En este último caso, pasan por tristes períodos de soledad y carencia afectiva, hasta que recuperen, con dignidad, el respeto que todos debemos a las leyes divinas.

Estaba impresionado con ciertos detalles del trabajo hecho la noche anterior. ¿Cómo habían conseguido localizar la ligazón inicial de Segismundo con el futuro cuerpo, dentro de los órganos reproductores de Raquel? ¿Y la cuestión del espermatozoide más apto? Espíritus como Alejandro ¿actuaban de la misma forma en todos los procesos de elección para la fecundación?

Apuleyo me oyó con bondad, e informó:
– Pasividad no significa falta de colaboración. Raquel ha aceptado la maternidad con decisión y resignación. Ella recibió a Segismundo en su periespíritu y, sirviéndose de los poderes naturales de su mente, ha alojado el molde vivo periespiritual del futuro hijo dentro del útero, con la misma espontaneidad de otros procesos fisiológicos, comandados por la actividad mecánica subconsciente, cuyo automatismo representa una conquista a través de experiencias milenarias del espíritu reencarnado. Para los seres femeninos, es tan fácil ambientar las fuerzas reproductoras, como natural es para los masculinos el mantenimiento de la actitud paternal y protectora, mientras dura la condición de paternidad.
Sería muy complicado explicar a los encarnados el fenómeno de la adaptación de las fuerzas reproductoras en el útero materno, en los procesos de reencarnación. Mientras tanto, la tendencia de la mayoría de ellos es a materializar todo lo que explicamos. Será preciso esperar más tiempo para poder darles ciertas informaciones que, por ahora, serían completamente incomprensibles.
En cuanto a tus observaciones acerca del trabajo de Alejandro en la elección del espermatozoide, es preciso enfatizar que no siempre contamos con ese tipo de recursos, que dependen directamente del merecimiento de los interesados. No obstante, aun cuando no haya trabajo magnético directo de nuestro plano, eso también ocurre, toda vez que la ley de atracción continúa funcionando. Si el espermatozoide está cargado de fuerza positiva, el óvulo está impregnado de fuerza negativa. Y si ese óvulo está imantado de energías desequilibradas, naturalmente habrá de atraer hacia sí al espermatozoide que más se aproxime a su propia esencia. Con eso, Andrés, el espermatozoide que alcanza al óvulo en primer lugar no es el más adecuado en sentido de superioridad, sino en sentido de sintonía, en todos los casos de fecundación para el mundo físico. Esta es la ley por la cual los genetistas de la Tierra se ven, muchas veces, sorprendidos en sus observaciones, frente a las modificaciones inesperadas que surgen en las más diferentes estructuras, dentro de la misma especie. Las células poseen también su individualismo energético, relativamente independiente, en el campo de las manifestaciones vitales.
Si la mujer puede ejercer influencia decisiva en la elección del compañero, también el óvulo, la mayoría de las veces, puede ejercer su atracción para elegir al espermatozoide que lo fecundará. Claro que estamos hablando tan sólo en términos físicos, sin tocar los problemas espirituales de las tareas, misiones o pruebas necesarias.

He notado que los trabajos de los técnicos espirituales eran, en todo, muy parecidos a los servicios que he visto en la sesión de materialización de desencarnados. Se utilizaban recursos del interesado, de amigos, del futuro padre, tal como, en la sesión de materialización, se habían empleado recursos del orientador espiritual y de la médium. La semejanza era muy grande, con la única diferencia de que, en la materialización, llevaba algunas horas obtener una aparición incompleta y transitoria, mientras que allí serían necesarios nueve meses para una reencarnación completa, en carácter más o menos largo y definitivo. Con el paso de los días, el nuevo cuerpo de Segismundo se formaba, célula por célula, dentro de una programación sencilla e inteligente. Cuando el embrión cumplió 20 días, Apuleyo parecía muy satisfecho. Me dijo que el trabajo básico estaba terminado. Algunos colaboradores ya podrían incluso retirarse. Para continuar el trabajo, bastarían dos de ellos, al lado de Herculano.

Aquí doy por terminado el artículo acerca de la reencarnación bajo el punto de vista espírita, que puede aportar datos para que tú, espiritualista, puedas tener tu propia visión crítica sobre el aborto. Recordando que el Espiritismo asume una postura contraria a la institución del aborto. Cuando Kardec preguntó a los espíritus, ellos contestaron:

“La madre, o cualquier otro, cometerá siempre un crimen al quitar la vida de una criatura antes del nacimiento, porque eso es impedir a un alma de pasar por las pruebas de que el cuerpo debe ser el instrumento.”

Libro de los Espíritus, cuestión 358

Emmanuel (en el libro Vida y Sexo), examinando los diversos tipos de crímenes perpetrados por la persona, afirma:

“Todavía un crimen existe, más doloroso, por el derroche de crueldad con que es practicado, en el silencio del santuario doméstico, o en el regazo de la Naturaleza. Crimen horrendo, porque la víctima no tiene voz para suplicar piedad ni brazos robustos con que confiarse a los movimientos de reacción. Nos referimos al aborto delictuoso, en el cual padres inconscientes determinan la muerte de los propios hijos, asfixiándoles la existencia antes de que puedan sonreír a la bendición de la luz.”

No obstante, existe una excepción, que se da cuando el médico sentencia que el nacimiento de la criatura pone en peligro la vida de la madre. Esa forma de aborto, denominado terapéutico, recibe el aval de los Espíritus Superiores, según el Libro de los Espíritus, cuestión 359: “Es preferible sacrificar al ser que no existe a sacrificar lo que existe.

Fonte: STUM World (parte 1, 2 e 3)

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